Con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, Descartados ONG presenta un informe actualizado que ofrece una mirada global sobre la realidad de las personas mayores de 64 años en Cataluña, a partir de indicadores de salud, situación económica, participación social y discriminación, entre otros.
Cataluña es hoy una sociedad más longeva, y lo será todavía más en las próximas décadas. Vivir más años es uno de los grandes logros de nuestra sociedad, pero no todas las personas llegan a la vejez en las mismas condiciones ni la viven de la misma manera. Así lo muestra Condiciones de vida de la población mayor de 64 años en Cataluña, el informe que Descartados ONG presenta con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, elaborado por la investigadora Ana Fernández Viso (Universitat Autònoma de Barcelona) en el marco de Edat i Drets, proyecto de educación para la justicia global financiado por la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament (ACCD) e impulsado junto a Fundació Main.
El documento aporta una visión actualizada y global de las condiciones de vida de las personas mayores en Cataluña, integrando en un mismo análisis dimensiones como la evolución demográfica, la salud, la situación económica, la participación social y la inclusión. Elaborado a partir de datos procedentes de fuentes oficiales como Idescat, el INE y el Departament de Salut, entre otras muchas, ofrece una fotografía que desmiente la idea de la vejez como una etapa homogénea: envejecer significa atravesar etapas y situaciones muy distintas, condicionadas por la edad, el sexo, el estado de salud, los recursos económicos, el territorio y las redes de apoyo disponibles. Estas diferencias, además, no aparecen de golpe a los 65 años. Son, en gran medida, la continuación de desigualdades acumuladas a lo largo de toda una vida.
“El informe cuestiona algunas ideas muy asentadas sobre las personas mayores —por ejemplo, que utilizan de forma especialmente intensiva la sanidad o el transporte público, o que la pérdida de autonomía está generalizada en este colectivo— y muestra, sobre todo, hasta qué punto la población mayor es heterogénea y está atravesada por desigualdades. Entre ellas destaca la brecha de género: aunque las mujeres viven más años que los hombres, presentan, en términos generales, menores ingresos y pensiones y una mayor prevalencia de determinados problemas de salud, discapacidad y necesidades de apoyo”, explica Ana Fernández Viso, autora del informe (Universitat Autònoma de Barcelona).
Estas desigualdades no aparecen al llegar a la vejez, sino que son, en buena medida, el resultado de circunstancias y desigualdades acumuladas a lo largo de la vida. La vejez, señala el informe, no las borra: puede reproducirlas, transformarlas o, en algunos casos, hacerlas más visibles. También persisten experiencias de discriminación: un 16% de las personas mayores de 64 años en Cataluña declara haber sufrido alguna situación de este tipo y, entre ellas, la mitad señala los servicios públicos como ámbito en el que se produjo. Además, un 35% considera que la edad es un factor de discriminación muy o bastante frecuente en Cataluña.
El informe invita, en definitiva, a mirar más allá de cuántos años vivimos y a preguntarnos en qué condiciones los vivimos: con qué salud y autonomía, con qué recursos, con qué vínculos y con qué posibilidades de participar y seguir desarrollando proyectos propios. Esta mirada atraviesa todo el proyecto Edat i Drets y lleva a una conclusión fundamental: atender las necesidades de cuidado y apoyo es imprescindible, pero también lo es reconocer a las personas mayores como sujetos de derechos, con capacidad para decidir sobre su propia vida y contribuir activamente a su entorno. Por ello, las políticas públicas deben garantizar no solo prestaciones y servicios, sino también las condiciones que permitan ejercer la autonomía, mantener relaciones significativas y participar en la sociedad en igualdad de condiciones.
Con todo, el informe evita reducir la vejez a sus carencias. Las personas mayores mantienen relaciones, intereses y proyectos propios, y en 2025 valoraban su satisfacción con la vida en 7 puntos sobre 10. Un dato que no oculta las dificultades documentadas, pero recuerda que el bienestar en la vejez puede convivir con ellas. El informe completo está disponible aquí.
Edat i Drets es un proyecto de Fundació Main y Descartados ONG, financiado por la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament (ACCD), que aborda el edadismo que afecta a jóvenes y personas adultas mayores como una vulneración de derechos humanos en Cataluña, Mozambique y El Salvador. El proyecto contribuye a mejorar la disponibilidad de datos e información sobre esta problemática desde una mirada global, conectando la realidad de la sociedad catalana con la de los países del Sur Global. En el marco de las cuatro dimensiones de la educación para la justicia global —investigación, sensibilización, educación e incidencia política—, desarrolla estudios en colaboración con universidades y colectivos sociales, unidades didácticas, talleres intergeneracionales, un documental sobre el movimiento asociativo de las personas mayores en El Salvador para denunciar y confrontar el edadismo que delimita sus condiciones de vida y diversos productos de comunicación. Sus resultados se dirigen a periodistas, administraciones públicas y al conjunto de la ciudadanía, con la voluntad de contribuir a un mayor conocimiento del edadismo y favorecer respuestas orientadas a su prevención y erradicación. Próximamente, el sitio web de Edat i Drets estará disponible con recursos, materiales y el marco jurídico completo sobre edadismo.




